Tlajpiajketl o la canción del maíz.

 

¿Qué es Tlajpiajketl o la canción del maíz.?

Un libro, una canción, una página de internet, un universo.

La gran mayoría de los niños indígenas somos educados en las tareas colectivas desde que somos pequeños. Nos toca cuidar la milpa, nos toca alejar a las aves para que no se coman el jilote delicado: la promesa del maíz. Este es el tema central de Tlajpiajketl… un niño que va todas las mañanas, todas las tardes a espantar papanes –pájaros que se comen el elote tierno-, pero él, sólo piensa en escribir la Canción del Maíz. Sus líneas se van creando por cada episodio poético. Las lecciones se suceden con las acciones cotidianas.

“Ah, oh, ah, oh, ah, ooooooh… clap, clap, clap. Ah, oh, ah, oh, ah, ooooooh… clap, clap, clap. grita como el viento: clap, clap, clap. Atrapa el viento para dejarlo salir. Sus manos gritan…

Tiene ojos, cabellos, piernas, manos, orejas, boca -sobre todo boca-, no tiene un vestido especial, ni color favorito, tiene buen ojo y buen tino. Ahí está, a la mitad de la milpa. Estira su cuello, agita las manos: clap, clap, clap

Canta canciones, las silba para sí, solitario piensa en las mazorcas -se le hace agua la boca-, se le antojan tortillas, xamiles, tamales, silba otra canción. Saliva. Piensa para sí La Canción del Maíz, la inventará dentro de poco, piensa para sí…” 

¿Cuál es el resultado?

www.elespantapajaro.com.mx

 

CANTOR CON RESORTERA

Prólogo de Alfredo López Austin a Tlajpiajketl o la Canción del Maíz.

El Mardonio de hoy, el que canta y el que espanta los papanes que sobrevuelan la milpa, conduce con su palabra a un pasado propio que construye con vigilias, sueños y ensueños. El Mardonio de hoy canta hoy porque cantó de niño. Allá se hizo en doble morada: bajo el techo del hogar y sobre la plataforma, en la cuna de otate de espalda rugosa que ni es tierra ni es cielo, porque es tlapextli.

El Mardonio niño fue tlajpiaketl, vigilante, niño con resortera que palmoteó para ahuyentar papanes. Sobre el tlapextli, al vigilar, vio los cuatro milagros de la milpa:

El milagro de la maternidad. La niña-maíz se hace mujer; la mujer-maíz se desgrana en hijas.

El milagro de los colores. El amarillo-corazón del maíz bebe lluvia para tornarse verde-tallo, y el verde-tallo bebe sol para hacerse amarillo.

El milagro de los números. El uno se vuelve veinte, cuarenta, sesenta, ochenta, cien. No alcanza a contarlos.

El milagro de los cuerpos. Los esfuerzos y las paciencias se convierten en alimento, nueva carne.

Cuando el vigilante canta sobre el tlapextli, la voz, ya al viento y sola ya con el viento, crea el quinto milagro: el canto canta, compone la canción del maíz.

Mardonio, el de hoy, sabe cantar porque aprendió de niño. ¡Que cante hoy la canción del maíz, pues son muchos los papanes que amenazan la milpa!

Maíz niña

Niña luna

Maíz niño,

Niño fuego…